Cuando las cosas comienzan a marchar viento en popa y nos sentimos tocados por una varita mágica que nos entrega confianza y seguridad plena, la sensación de estar en una racha de suerte es casi inevitable. Llegado a este punto, tenemos solamente dos opciones: seguir tentando a la racha o retirarnos con lo que ya tenemos, aunque por dentro nos preguntemos una y otra vez el clásico “¿qué habría pasado si…?”

Forex

Si incluso el origen del hombre (de acuerdo a la Biblia) nos plantea como una especie susceptible de caer en las tentaciones, ¿entonces cómo evitarlas en uno mismo? Y sobre todo, cuando estamos seguros de nuestras capacidades y esa extraña sensación de autoconfianza comienza a invadirnos, caemos en la encrucijada de si hacerle caso a esa plenitud psicológica y emocional que nos embarga o, por el contrario, razonar, pensarlo 3 veces y luego actuar.

Algo así como la pugna entre el lado luminoso y el lado oscuro de la Fuerza en la saga Star Wars, es lo que a diario se vive cuando operamos en Forex, plataforma en la que podemos pasar de ser absolutos perdedores a transformarnos en exitosos financistas (aunque sea por un día) O al revés, pasar del más claro éxito al fracaso rotundo en tan sólo un par de operaciones.

Plantearse metas

Si existe algo vital en Forex y que, a pesar de esto, no todos le prestan la debida atención, esto es el autoconocimiento. Como el mercado de divisas se trata de un negocio del cual pretendemos generar dividendos económicos, entonces debemos plantearnos la siguiente pregunta: ¿hasta cuánto puedo perder y hasta cuánto ganar? Indudablemente, cada uno de nosotros querrá siempre ganar más de lo que se pierde, pero esto es relativo.

En este sentido, la cifra que se plantee como límite en pérdidas debe ser la misma que nos fijemos como meta en ganancias. Así de claro. Y si no estamos dispuestos a seguir ese parámetro, mejor será cerrarle las puertas a Forex y pensar en otra alternativa de generar algún dinero adicional.

Buen ganador, buen perdedor

Supongamos que esto se trata de un partido de fútbol. Nuestro equipo va ganando por la cuenta mínima y sólo quedan algunos minutos para que el encuentro termine. Sin embargo, al sentir ya el espíritu triunfador, vamos por la segunda cifra que cierre el duelo y con esto abrochar los 3 puntos. Con el equipo adelantando las líneas, nos comprometemos en marcar otro tanto pero, en un pequeño descuido, el elenco contrario lanza un contragolpe mortal y nos empata el duelo. Desmoralizados por completo, en el último minuto los rivales marcan la segunda cifra y terminan dando vuelta el resultado.

Aunque Forex no se trata de un deporte, saber ganar y saber perder son aspectos esenciales que nunca debemos olvidar. Si ya hemos conseguido la meta que nos propusimos inicialmente, lo mejor será cerrar las operaciones y dejar todo para el día siguiente. Lo mismo ocurre si durante la jornada registramos pérdidas equivalentes a la cifra planteada como límite: retirarnos y continuar al otro día. Los golpes de suerte no existen en el mercado de divisas.

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